En el sector alto de el Cerro El Pital, se habla de un ermitaño de pelo largo enredado, barba y largas uñas. Un hombre que vive “a lo salvaje”. Pero es rara la ocasión en que se deja ver, pocos vacacionistas han tenido la oportunidad de conocerlo de lejos, ya que al intentar acercarse a él, se oculta entre los pinos. No habla con nadie y vive en “El Bosque”, según comentarios de lugareños. Muchos afirman que se quedo así porque le salio la Siguanaba, en cambio otros dicen que es porque fue soldado y después de la guerra comenzo a comportarse de una manera diferente…